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Mi Invitada en la biblioteca

No se puede dejar a los invitados solos. Y menos, sueltos por Nueva York. La prueba la tengo en el segundo día de viaje de Mi Invitada. Mientras estaba yo en clase, decidió visitar la NY Public Library, situada en el Bryant Park. Mi Invitada, que es periodista, tiene una devoción-predilección-obsesión-vicio-adicción por los libros. Le encantan las librerías y las bibliotecas, así que esta visita era ineludible. Cuando entró, lo primero que hizo fue preguntar a una amable y vieja encargada qué se podía visitar y la mujer, que decidió que Mi Invitada era francesa, empezó a explicarle en francés que lo mejor sería pasear en silencio observando las pinturas del techo, los cuadros del hall y sobretodo la tercera planta. Ella, ni corta ni perezosa, empezó el trayecto pero cuando terminó, algo lejano y pequeño llamó su atención: el ordenador donde consultar el catálogo de libros. La adicción empezó su trabajo. Primero se preguntó y qué libro busco yo ahora?, ¡ah claro, uno de divulgación científica! (lo primero que nos vendría a la cabeza a todos, claro). Encontró uno que hablaba sobre la química en la cocina y dijo ¡este! ¡quiero ver este! . ¿Pero cómo pedirlo? Pues muy fácil: Hola, estoy haciendo un proyecto sobre la importancia de la ilustración en la divulgación científica en el sector doméstico. Lo que también hubiéramos dicho todos. Porque pedir directamente el libro y punto es como aburrido. El hombre que la atendió, otro encargado viejecito y entrañable, se emocionó. No se lo podía creer. ¡Alguien profundo e inteligente! Empezó a darle indicaciones de títulos, escritores, materias donde buscar, secciones.. hasta le explicó que él había encontrado en unas estanterías diez años atrás, la primera foto de la Luna hecha des del espacio (por cierto, creo que eso es para colocarte directamente en el Top Ten de los bibliotecarios).
La cosa no acaba aquí. Cuando Mi Invitada me lo explicaba, de repente saca del bolso una tarjeta pequeña y me la mostró. No me lo podía creer: SE HABÍA HECHO SOCIA. La única pega es que como no reside en el estado de Nueva York no le pueden enviar el carnet definitivo a casa. ¡Vaya problema! Pero bueno, el provisional que tiene es válido durante 3 años. Si de repente un día se le antoja consultar algo sobre el efecto de la materia gris en las plumas de los pájaros de Asia, todo será coger un avión desde Barcelona y plantarse en la biblio de NYC. ¡Los carnets hay que amortizarlos!
Con invitadas y amigas así, la vida siempre es más divertida. Siempre es mejor.

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2 pensamientos en “Mi Invitada en la biblioteca

  1. Carmee!!!ets la millor!!!…definitivament, de garn vui ser com tu!!!..el teu cap funciona diferent al de la resta…em té enganxada la teva personalitat!!!…jo també vui ser socia de la NY Public Library!!!…i mira que fa anys que no trepijo una biblio!!!
    ets gran carme..ets gran!!!

  2. Els americans poden ser com vulguis, però si els hi preguntes per algún tema que a ells els hi apassionin, són brutals. Jo un dia s’em va acudir d’anar a la “Family Library” dels Mormons a la ciutat de Salt Lake City i preguntar si podria trobar jo antecedents llunyans meus … uffff una velleta de recepció que no xerrava castellà va avisar a una noia que estava tant tranquilament a casa seva i va venir a la biblioteca per explicar-me tot el sistema que tenien muntat, bla, bla, bla … al final, amb la intenció de convertir-me Mormó! 4 hores que em vaig passar dins la bibliteca. Ara ho han millorat http://www.familysearch.org/

    Salut Eli!

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