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Cómo salsear y no morir en el intento

Esta tarde, al llegar a casa, “A”, una de mis compañeras de piso, me ha acompañado a Macy’s a comprar algunos pantalones cortos (el calor estos días en NY es literalmente insoportable). Después de mis compras me ha propuesto ir a un pequeño bar cerca de casa donde bailan salsa cada noche. Good!-he pensado yo-me pongo a mover las caderas y a improvisar un poco y con la gracia que tengo seguro que quedo estupendamente. Sólo decir que casi tiro una mesa al suelo.Y no pienso hablar de ello.

Pero accidentes a parte, debo hablaros del bar donde me ha llevado. Se llama Café Nuñez y está en el 40 West de la calle 35. A simple vista parece un sencillo restaurante, pero al fijarse uno bien verá al fondo un grupillo de gente bailando. Mi cara de estupefacción al verles por primera vez ha merecido, seguro, una foto. Una barra, un chico en una esquina con un ordenador y unas 7 u 8 parejas bailando increíblemente bien. Tanto que casi salgo corriendo. De repente, “A” abre su bolso y saca unos zapatos de baile. No me lo podía creer. La jovencita alemana bailaba salsa estupendamente y conocía a todo el personal. A Café Núñez van muchos de los alumnos de las distintas escuelas de salsa que hay en la ciudad, donde “A” también ha asistido. Según me ha contado una chica, aquí bailan la salsa neoyorquina, que no es exactamente la misma que la que solemos practicar en España o Sud-América. En nuestro caso, empezamos los pasos justo en el primer tiempo de la canción, en cambio, el estilo NY empieza en el segundo tiempo. Si alguien  sabe del tema y quiere corregirme, adelante! No estoy segura de haberlo entendido del todo.

Pues bien, aquella pequeña sala me ha parecido un mundo a aparte. Casi todos se conocían y los chicos iban sacando a bailar a las chicas con familiaridad. Verles bailar era una maravilla, y estar sentada en la barra agarrando mi bolso con cara de circunstancias, la mar de patético… He bailado con unos 4 bailarines y la verdad es que han soportado bastante bien mi nerviosismo. Mi frase de la noche ha sido “Sorry, I don’t know how to dance salsa“… a lo que ellos han respondido siempre con un “well, don’t worry, we can try it“, o ” Oh! really? So you must take lessons!“. Todos me me mandaban a la ecuela. Cuando he salido un momento a fumar he coincido con un señor bajito a quien le he preguntado si tooooodo el mundo en esa sala sabía bailar, y me ha comentado que sí, pero que no me preocupase, que en la escuela Piel Canela tenían una oferta de 30 $ el primer mes con todas las clases que yo quisiera. Increíblemente barato. Mis clases de danza en Barcelona me costaban 70 euros 4 clases al mes.

Creo que para resumir este sitio bastan las palabras autenticidad, amabilidad, talento y felicidad. Todos, cuando salían a la pista, sonreían.

PD: Id sólo si os apetece practicar salsa o admirarles. No es un sitio para nada pensado para turistas, sinó para que los alumnos practiquen lo aprendido en clase y para gente que sabe.

PD2: El servicio de restuarante pintaba realmente bueno. Quizá es un buen sitio para ir a cenar!

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